AMENAZA PARA LA SALUD Y LOS ECOSISTEMAS
Este reptil es un vistoso cazador nocturno, con ojos hipnóticos y pasos sigilosos. Aunque su apariencia lo hace popular como mascota, su presencia fuera de hábitats naturales altera los ecosistemas de Colombia.
B-209 Buga, 14 de agosto de 2025
El gecko leopardo es un reptil llamativo que muda su piel con frecuencia y almacena agua en su cola, como parte de su adaptación natural. Pese a su apariencia atractiva, no debe ser considerado una mascota, ni mantenerse en peceras, ni en nuestros ecosistemas, ya que es una especie exótica que puede afectar el equilibrio ambiental.
Originario de Asia Central, este gecko habita en regiones semidesérticas y rocosas de países como Kazajistán, Pakistán, Afganistán e India. Su entorno natural se caracteriza por temperaturas extremas entre el día y la noche, vegetación escasa y suelos arenosos o arcillosos. Durante el día, se refugia en madrigueras frescas, grietas entre rocas o bajo cortezas, y solo sale al atardecer o en la noche para buscar alimento.
¿Qué come este pequeño cazador nocturno? El gecko leopardo es insectívoro y su dieta incluye grillos, saltamontes, arañas, escarabajos, gusanos y larvas, incluso, otros lagartos más pequeños.
En estado salvaje, caza al acecho, esperando que sus presas se acerquen para atraparlas con rapidez. Su cola, además de almacenar agua, guarda grasa y nutrientes, lo que le permite sobrevivir en condiciones difíciles.
Una amenaza disfrazada de ternura
Aunque parezca inofensivo, este reptil exótico no pertenece a nuestros hogares. En Colombia, su introducción como especie exótica ha generado desequilibrios ecológicos: se reproduce sin control, compite con reptiles nativos y puede transmitir enfermedades, generando impactos negativos en ecosistemas nacionales.
Según los profesionales de la CVC, está lejos de ser una mascota adorable, más bien, se puede convertir en un riesgo silencioso. Recientemente, uno de estos ejemplares fue entregado a la Dirección Ambiental Regional Centro Sur de la CVC, en Guadalajara de Buga, por un joven que, sin conocer el daño que puede causar, lo había mantenido ilegalmente.
Y es que no solo representa un riesgo ambiental, sino también un riesgo para la salud humana, ya que el gecko puede portar la salmonela, una bacteria que se transmite por contacto con superficies o heces contaminadas, y provoca síntomas como diarrea, fiebre, vómito y dolor abdominal.
Es importante recordar que esta especie no pertenece a nuestros ecosistemas, por lo que al escapar o ser liberado, puede convertirse en una especie invasora con graves consecuencias ambientales.
Proyectó: Idaly Herrera - Comunicaciones CVC. Tel: 602 2379510, ext. 2427
Revisó: David Angulo
Wilson García y Mauricio Guzmán Ferraro - Comunicaciones CVC










