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HOY HAY MÁS PRESENCIA DE OSO ANDINO GRACIAS A ESTRATEGIA “CONSERVAMOS LA VIDA”

Publicado 12 de Mayo 2026

ALIANZA PRESENTÓ RESULTADOS DE UNA DÉCADA DE TRABAJO

Pasó de 52% a un 76% de ocupación en la Cordillera Occidental y alcanzando un 61% en la Cordillera Central. La CVC lidera declaratoria de áreas protegidas, reforestación y restauración del “hogar” del oso y miles de especies más, así como el monitoreo comunitario y científico. Además, apoya negocios verdes como la marca Café Oso Andino. Director de la CVC reveló imágenes recientes del Oso Andino en su hábitat natural.

B-110 Bogotá, mayo 12 de 2026.

El aumento de en la presencia del oso andino en las cordilleras Occidental y Central, la protección y restauración de ecosistemas estratégicos, la ausencia de reportes de ataques a animales domésticos y 90 acuerdos de conservación son algunos de los resultados de Conservamos la Vida, la alianza público-privada que desde hace 10 años trabaja por la conservación del también llamado oso de anteojos.

Los resultados de una década de trabajo y lo que viene para este proceso fue presentado en Bogotá en la sede de Parques Nacionales Naturales de Colombia.  

De esta alianza hacen parte la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, Parques Nacionales Naturales de Colombia, Fundación Grupo Argos, WCS y la Fundación Smurfit Westrock Colombia.

Lo anterior quedó más que demostrado con imágenes recientes del oso andino en su hábitat captadas por las cámaras trampa de la CVC pertenecientes a la red Otus, en el corredor biológico Chilí-Barragán, en la cuenca del río Bugalagrande, allí hace pocos días se pudo confirmar la presencia de un joven macho de oso andino.

El oso andino, conocido también como oso de anteojos, es uno de los animales más emblemáticos de los Andes. Su recorrido por estos bosques ayuda a mantener el equilibrio natural, aportando a la regeneración de la flora y a la conservación de ecosistemas fundamentales para el agua y la biodiversidad.

“Cada nuevo registro en nuestras codilleras confirma que los esfuerzos de conservación, restauración y protección de corredores biológicos siguen dando frutos. Porque proteger al oso andino no es solo conservar una especie emblemática… es cuidar los páramos, los bosques y las fuentes hídricas de las que dependen millones de personas”, afirmó Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC.

Algunos resultados

Entre los principales resultados se destaca el aumento en la presencia del oso andino en paisajes priorizados, pasando de un 52% a un 76% de ocupación en la cordillera Occidental y alcanzando un 61% en la cordillera Central.

Asimismo, ha permitido la protección y restauración de ecosistemas estratégicos, fortaleciendo la conectividad entre bosques altoandinos y páramos claves para la especie.

“En el caso del Valle del Cauca, somos líderes en áreas protegidas en el país, con más del 32% de nuestro territorio en distintas categorías de protección. En los últimos 6 años hemos sembrado más de 12 millones de árboles y restaurado más de 10 mil hectáreas. Somos además, líderes en negocios verdes con 385 verificados y acompañados. Todas estas estrategias significan cuidar el hogar, no solo de los osos, sino de miles de especies”, explicó Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC.
 
“Asimismo, hemos fortalecido el monitoreo comunitario y científico del oso andino y de otros valores objeto de conservación, porque creemos que las decisiones ambientales se sustentan en evidencia y conocimiento del territorio. Prueba de ello es la red Otus que con 240 cámaras solo en el Valle del Cauca, hace registro permanente de la riqueza en biodiversidad no solo del oso andino sino de muchas más especies que muestran el equilibrio en nuestras áreas protegidas”, enfatiza Suárez Gutiérrez.

“La presencia del oso andino en nuestras áreas protegidas es un muy importante indicador de la salud que ellas ostentan. Sabemos que, si cuidamos a esta especie, contribuiremos a mantener la integridad de los ecosistemas en los que habita y la de los servicios ambientales que benefician a los colombianos”, dice Luis Olmedo, director de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Conservamos la Vida también ha consolidado un exitoso modelo de coexistencia entre comunidades rurales y fauna silvestre, reflejado en la ausencia de reportes de ataques a animales domésticos en las zonas donde trabaja, demostrando que sí es posible armonizar actividades productivas y conservación.

A la fecha, se han firmado 90 acuerdos voluntarios de conservación con comunidades rurales, promoviendo territorios sostenibles y fortaleciendo el liderazgo local. Además, 15 sedes educativas han participado activamente en procesos de educación ambiental, involucrando a cerca de 1.900 estudiantes y 181 docentes.

“Los resultados alcanzados nos dicen que la conservación del oso andino es factible en la medida en que sea construida desde los territorios, con la participación de las comunidades locales y con una visión que integre y convoque a múltiples actores. Este proceso ha sido clave para fortalecer la gobernanza y generar confianza en las regiones”, señaló Catalina Gutiérrez, directora de WCS Colombia.

Un café amigable con el oso

Conservamos la Vida también ha sido un motor clave para dar vida a alternativas productivas sostenibles, como la marca Café Oso Andino, con una producción de 34.587 kilos entre 2019 y 2025 y la comercialización de 2.152 kilos en mercados verdes, lo que ha contribuido a mejorar los medios de vida de las comunidades vinculadas.

Dicha marca recibió el año pasado el sello Aval de Confianza de Negocios Verdes de la Corporación Autónoma Regional del Valle Cauca (CVC) y sello Andean Bear Friendly, reconocimiento que ayuda a las familias cafeteras a abrir mercados de exportación a nivel internacional y a recibir mejores precios por las ventas de sus cosechas.

La obtención de estos sellos significó, además, un gran estímulo al esfuerzo de sus principales protagonistas, un pequeño grupo de familias cafeteras ubicadas en el municipio de El Águila (norte del Valle del Cauca), quienes están firmemente comprometidos con la construcción de un paisaje cordillerano que entrelace la productividad, la conservación y la sana convivencia con el oso andino.

“En el Valle del Cauca, particularmente, además del apoyo y promoción a este tipo de negocios verdes, el proyecto Conservamos la Vida ha permitido establecer acuerdos de conservación que vinculan a distintas familias en procesos de restauración y preservación de los bosques y el hábitat del oso andino. Esto ha contribuido a fomentar la coexistencia entre la especie y las comunidades”, señaló Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC

Hacia el 2030

En el espacio, además de mostrar resultados, se lanzará el nuevo plan estratégico con horizonte al año 2030 y oficializará la adhesión de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) como su nuevo socio.

“Para la Corporación Autónoma Regional del Quindío, sumarnos a esta alianza representa una oportunidad estratégica que fortalecerá la conservación de esta especie en nuestro territorio y aportará, desde nuestra experiencia, al trabajo regional. Esta articulación nos permite avanzar de manera conjunta en la protección de ecosistemas clave, promoviendo la conectividad y el bienestar de las comunidades que coexisten con este emblemático mamífero”, afirmó Juan Esteban Cortés Orozco, director encargado de la Corporación Autónoma Regional del Quindío.
 
“El nuevo plan estratégico al 2030 recoge aprendizajes, fortalece alianzas y propone acciones concretas para enfrentar los retos que persisten”, afirmó María Camila Villegas, directora ejecutiva de la Fundación Grupo Argos.

Acerca del oso andino

El oso andino (Tremarctos ornatus), también conocido como oso de anteojos, es la única especie de oso en Suramérica y uno de los grandes mamíferos más icónicos de los ecosistemas de montaña. Habita en bosques andinos y páramos desde Venezuela hasta Bolivia, desempeñando un papel clave como dispersor de semillas y regulador ecológico, lo que lo convierte en una especie fundamental para la salud y resiliencia de estos territorios.

En Colombia, su presencia está estrechamente ligada a la conservación de fuentes hídricas y lugares estratégicos para la biodiversidad y las comunidades humanas. Sin embargo, enfrenta amenazas como la pérdida y fragmentación de su hábitat y los conflictos con actividades productivas. Proteger al oso andino no solo implica conservar una especie, sino también salvaguardar los ecosistemas de los que dependen millones de personas.
 

HOY HAY MÁS PRESENCIA DE OSO ANDINO GRACIAS A ESTRATEGIA “CONSERVAMOS LA VIDA”

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